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Hay experiencias que no se enseñan en un aula: se viven. Y son justamente esas las que más marcan. Con esa convicción, en la primera semana de junio abrimos las puertas de nuestra planta de Aldo Bonzi a las hijas y los hijos de nuestros colaboradores, de entre 15 y 18 años, para compartir una jornada muy especial: Abriendo Caminos.

La idea era simple, pero poderosa: acercarlos al mundo laboral, ayudarlos a conocer distintas profesiones, mostrarles cómo funciona por dentro una empresa de consumo masivo y, sobre todo, invitarlos a reflexionar sobre los próximos pasos de su propio camino.

De una idea a un producto

Durante la visita fuimos recorriendo el trayecto que va desde una idea hasta el producto que termina en la góndola de un supermercado. Y en ese recorrido apareció lo más importante: que detrás de cada etapa hay personas, oficios, decisiones y muchas formas distintas de aportar valor.

Los chicos recorrieron la planta, conocieron diferentes áreas de la compañía, participaron de actividades interactivas y escucharon de primera mano las experiencias de quienes trabajan día a día para que nuestras marcas lleguen a millones de hogares. No fue una clase ni una charla: fue ver, preguntar y descubrir en el lugar donde las cosas pasan.

Construyendo una mirada sobre el futuro

Todavía no están buscando trabajo. Pero sí están construyendo su mirada sobre el futuro. Y si en ese proceso podemos acercarles una experiencia real, algo tangible que los ayude a imaginar qué les gustaría hacer el día de mañana, sentimos que la iniciativa cumplió su propósito.

A esa edad, muchas veces el mundo del trabajo se ve lejano o abstracto. Poder pisarlo, recorrerlo y conversar con quienes lo habitan todos los días ayuda a transformar esa distancia en algo concreto. A veces, una sola jornada alcanza para encender una curiosidad o despejar una duda sobre el futuro.

Abrir las puertas a las nuevas generaciones

Creemos que abrir las puertas de nuestra organización a las nuevas generaciones es una forma de acompañarlas en una etapa clave, brindándoles herramientas, experiencias y nuevas perspectivas para pensar su futuro.

Es también una manera de tender un puente entre el trabajo de quienes forman parte de Grupo Ayudín y sus familias: que las hijas y los hijos puedan ver, de cerca, eso que sus papás y mamás hacen cada día. Ese cruce, simple y humano, es quizás lo más valioso que dejó la jornada.

Gracias a quienes hicieron posible esta experiencia

Una jornada así no se arma sola. Queremos agradecer de manera especial al equipo de Recursos Humanos, que pensó, organizó y le puso el cuerpo a esta iniciativa para que cada detalle saliera bien.

Gracias también a cada colaborador y colaboradora que se sumó con entusiasmo y eligió compartir esta experiencia junto a sus familias, abriéndoles a sus hijas e hijos la puerta de su mundo laboral. Y un reconocimiento enorme al personal de nuestra planta de Aldo Bonzi, que acompañó el recorrido con una calidez y una generosidad que hicieron sentir a los chicos como en casa.

A todos ellos, y muy especialmente a los chicos que participaron con curiosidad y ganas de conocer más sobre el mundo del trabajo, gracias. Porque acompañar a las nuevas generaciones es, en definitiva, otra forma de abrir caminos.